La práctica de la meditación zen ha sido fielmente transmitida generación tras generación desde hace más de 2.500 años. No es una técnica de relajación, sino una vía de conocimiento vehiculada de maestros a discípulos hasta llegar ahora a nosotros. Se basa en tres aspectos fundamentales:
1.Una postura correcta
2.Una respiración adecuada
3.Una actitud justa de la conciencia
Por mucho que leamos sobre el budismo, o acudamos a muchas conferencias, o bien naveguemos asiduamente a través de Internet, jamás podremos reemplazar el conocimiento adquirido en cada sesión de meditación.
Si hay una clave que defina y que caracterice plenamente al Zen es la de considerarlo como lo que es, una práctica perseverante.
La práctica de la meditación Zen es algo muy sencillo, pero no es un teatro. Consiste en adquirir una postura correcta, conectar con una respiración adecuada y fomentar el desarrollo de una actitud mental-emocional justa. Esta combinación armónica de elementos tiene lugar a través de las orientaciones e indicaciones precisas de manos de un maestro, de la práctica colectiva junto a otros seres humanos, mujeres y hombres, que siguen el impulso natural y universal de querer sentirse cada vez más y mejor, en definitiva, de ser felices.
Mudra de zazen
El Zen no es una moda pasajera que pertenece al mercado de la actual New Age espiritual. El Budismo Zen forma parte de un recorrido espiritual que lleva actualizándose más de 2500 años y que no pertenece a ningún país concreto (India, China, Japón, España…) ni a ninguna entidad jerárquica o autoridad determinada. Ha llegado vivo, fresco e imperturbable hasta nosotros después de un largo camino que ahora no es momento para desarrollar.
Por tanto, es importante reconocer que la práctica de la meditación Zen requiere una total disponibilidad y entrega personal por parte de cada uno de los que sientan que quieren recorrer el camino del autodescubrimiento. La práctica del Zen es una práctica intransferible. Nadie puede sentarse, sentirse y reconocerse por ninguno de nosotros.
.
Para practicar regularmente con el grupo asiduo de meditación semanal, es imprescindible haber acudido a una Introducción al Zen que periódicamente venimos dinamizando en el Dojo.
9:00 Zazen (40')
9:45 Ceremonia corta (Hannya Shingyo, Sutra de la Gran Sabiduría...)
10:00 Samu de limpieza del dojo
11:00 Desayuno (voluntario)
Importante:
Es recomendable acudir al centro una media hora antes de cada sesión de meditación a fin de cambiarse tranquilamente de ropa y hacer algunos ejercicios de estiramientos. La ropa empleada debe ser sobria y sin marcas comerciales, preferentemente en tonos grises arena, amplia y holgada.
Costura del Kesa y rakusu
JORNADAS DE COSTURA
El Kesa (kasaya, en sánscrito) es el hábito tradicional del monje y del practicante laico budista. Confeccionado originalmente con trozos de tejidos usados y desechados. El Kesa es el símbolo del proceso de transformación espiritual que experimenta el seguidor de la Vía del Buda, proceso alquímico a través del cual la oscuridad de la inconsciencia deviene Pura Presencia en la consciencia del instante presente. La confección del Kesa es un arte de concentración, de coordinación, de habilidad y de presencia.
Las jornadas de costura están dirigidas a todos aquellos que van a recibir o han recibido la ordenación de bodhisattva y quieren aprender a coser su propio hábito, ya sea el rakusu (kesa de cinco bandas), el man-e (kesa sin bandas) o el kassetsu-e (kesa de siete bandas), éste último reservado para los instructores.
Para participar en estas jornadas es necesario acudir con el material adecuado (tela, tijeras, hilo, agujas, dedal, lápiz de sastre, etc.)